Hay camisetas que se usan y hay camisetas que se sienten. Guido Vázquez pertenece a ese segundo grupo. Este domingo, en la 11ª fecha del Torneo Clausura de la Liga Pampeana, el histórico capitán de Estudiantil disputó su último partido y puso punto final, a los 36 años, a una historia de tres décadas defendiendo los colores del “Bohemio”.
Treinta años. Prácticamente una vida entera.
Guido llegó al club cuando tenía apenas 6 años. Era un chico que empezaba a correr detrás de una pelota sin imaginar todo lo que vendría después. Hoy, a los 36, decidió que era el momento de cerrar su etapa como futbolista.
En el medio quedaron inferiores, Primera División, campeonatos, vueltas olímpicas, derrotas, alegrías, viajes, compañeros y amistades. También quedó una cinta de capitán que llevó durante años y que terminó convirtiéndose en parte de su identidad.
Vázquez fue durante varias temporadas el capitán indiscutido de Estudiantil, pero su importancia excedió ampliamente llevar una cinta en el brazo.
Representó el sentido de pertenencia hacia una institución en la que creció y con la que pudo conseguir prácticamente todo: Liga Pampeana, Torneos Provinciales y títulos en el ascenso, además de atravesar diferentes generaciones del fútbol bohemio.
En diálogo con DXT Pampeano, Guido puso en palabras lo que significaron estos 30 años.
“Pude jugar y ganar. Perdí muchas más de las que gané, pero el fútbol me dio muchísimo”.
La frase resume buena parte de su recorrido. Porque al momento de despedirse, los resultados quedan en un segundo plano.
“Después de varios años llegó el día. A veces no puedo ver las competencias de mi hijo y creo que es un buen final. Me llevo muchísimos buenos recuerdos y siempre voy a estar agradecido, porque Estudiantil es muy grande”, expresó.
Para Vázquez, resulta difícil separar su historia personal de la del club.
“Es una vida entera. Siento que no faltó nada. El fútbol me dio mucho más de lo que imaginaba”.
Y agregó: “Estoy orgulloso del club, de mis compañeros y de haber pasado por todas las categorías. Gané Liga, Provinciales y también en la B. Me llevo muchísimo”.
Su despedida no significa alejarse definitivamente de Estudiantil. Guido sabe que continuará vinculado sentimentalmente a la institución, aunque ahora necesita detenerse después de tantos años de competencia.
“Siempre voy a estar ligado, pero necesito un descanso. Necesito dar un paso al costado en varios sentidos”, reconoció.
Treinta años dentro de una cancha también dejan enseñanzas. Y antes de marcharse, el histórico referente bohemio dejó un mensaje para los chicos que recién comienzan el camino que él transitó durante toda una vida.
“La única manera de llegar a esta edad jugando es entrenar, cuidarse y hacer las cosas bien. Y en todo ese camino siempre hacés amigos”.
Guido también destacó la posibilidad que tuvo de compartir planteles con grandes futbolistas a lo largo de diferentes generaciones: “Pude jugar con grandísimos jugadores y eso me pone muy contento”.
Esta tarde hubo un partido de fútbol en Eduardo Castex. Pero para Estudiantil hubo algo mucho más importante.
Se despidió un futbolista que comenzó a los 6 años y terminó a los 36. Se retiró un campeón, un referente y, fundamentalmente, uno de esos jugadores que representan el sentido de pertenencia por una camiseta.
Los partidos terminarán mezclándose con el paso del tiempo. Algunos goles se olvidarán y muchos resultados quedarán guardados apenas en las estadísticas.
Pero hay algo que difícilmente se borre.
Durante 30 años, Guido Vázquez fue Estudiantil. Y Estudiantil fue una parte enorme de su vida.




Le dieron uno inexistente a Colón: un jugador de San Telmo había parado la pelota con el pecho. Otro, a San Martín de Tucumán: un rival de San Martín de San Juan había rechazado con el pie. Los referís: Juan Cruz Robledo y Bryan Ferreyra.
2026-08-10 06:00:06
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